Las causas de la infidelidad


Lo que motiva a hombres y mujeres a cometer el acto de infidelidad responde a carencias e impulsos propios: la búsqueda de sexo por placer, la elevación del ego, la curiosidad, la aventura o la venganza. Mientras que el hombre suele buscar un encuentro sexual con alguien con quien no comparte nada, la mujer tiende a encontrar lazos con personas compatibles para su infidelidad.

Los estudiosos afirman que la infidelidad no es un acto espontáneo, sino que hay motivos que la provocan dentro de sus propias relaciones sentimentales a lo largo del tiempo. La desvalorización por parte de la pareja y la monotonía suelen remarcarse como las causas mayoritarias, debido al acostumbramiento y la falta de nuevas experiencias en la relación, por la falta de seducción, la rutina y el aburrimiento.

También entran aquí en juego la vida sexual insatisfactoria, la idealización o la efectivización de fantasías sexuales en manos de otra persona más arriesgada o desvergonzada, y la amenaza a la libertad o la independencia. El dinero y el poder, asimismo, suelen provocar la sensación de “merecer” un mayor potencial sexual y una aventura.

Sin embargo, desde un punto de vista científico, la infidelidad es adjudicada a la actividad del núcleo caudato, hogar de los estímulos y las motivaciones, así como de la tegmental ventral, productora de dopamina (el neurotransmisor que provoca “ganas”). Otro factor influyente es la serotonina, que durante la noche afecta los estados de ánimo, el apetito y el sueño.

En casos de carencia motivacional dentro de la propia pareja, se puede estimular estos factores con el consumo de chocolate, carnes, pescados, lácteos, pan, papa, almendras y bananas, de preferencia en bajas temperaturas. Esto colaborará en la producción de esta hormona, propiciando un encuentro sexual más satisfactorio.

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